Northern Lights, un clásico de la marihuana 1


La Northern Lights es ya todo un clásico en el universo cannábico. Y lo es por mérito propio.

Cualquiera que la haya cultivado o probado Northern Lights estará de acuerdo con esta afirmación. Desde su creación en 1985, ha brillado con luz propia (northern lights significa aurora boreal y/o luces del norte) y, a pesar del tiempo pasado, no ha perdido ni un ápice de su aceptación entre los cultivadores.

Northern Lights aurora-borealis

Su origen radica en fenotipos de landraces puras de Afganistán. Es una índica casi pura (90%) cuyas características son las propias de estas genéticas, pero llevadas a sus más altas cotas de calidad: las tres “erres”. Rápida, resistente y resinosa. Enseguida abundaremos más en estas propiedades.

Sus niveles de THC oscilan entre un 15% y un 21%, lo cual convierte esta planta en una de las más potentes del sector. Bastan un par de caladas para obtener un perfecto equilibrio entre euforia y relajación física. Sus niveles de CBD no son particularmente altos, por lo que no es una mata especialmente recomendada en ciertos trastornos, como las convulsiones, en los que mayores índices de este cannabinoide están recomendados. Decimos que es una índica “casi pura” porque no está del todo claro si en su creación intervino una Thai (sativa) que contribuyó a subir sus niveles de THC.

Pero lo cierto es que es difícil concretar ciertos aspectos de sus orígenes. Se dice que fue creada en una isla del estado de Washington (USA) por un cultivador conocido como “El indio” a finales de los setenta. Lo dicho: no se conocen a ciencia cierta determinados aspectos de sus orígenes.

Sí se puede considerar medicinal; pero no para todas las dolencias en las que el CBD resulta inestimable. Va muy bien, por ejemplo, para el insomnio, la ansiedad o la falta de apetito. Su efecto es tan rápido, que en segundos experimentamos una relajación muscular tal, que nos inducirá a la somnolencia, permitiendo que el sueño se sobrevenga con facilidad, y, por la misma razón, resulta eficaz como antidepresivo.

Siendo probablemente sus efectos más adversos, la sensación de boca reseca y, sobre todo, el enrojecimiento de los ojos. No la consumas antes de acudir a una entrevista de trabajo o en cualquier circunstancia en la que quieras pasar desapercibido.

Hemos dicho que es una mata rápida, resistente y resinosa. Efectivamente, es muy rápida, ya que en interior, precisa de 45 a 50 días de periodo de floración. Es muy resistente a las condiciones más adversas de cultivo; herencia de sus orígenes afganos en donde el frío nocturno, los suelos pobres e incluso periodos prolongados de sequía, son lo habitual. Y por último, es muy resinosa. Y es que precisamente su resistencia se debe en gran parte a esa gruesa capa de resina con la que cubre y engalana sus preciosas flores.

Estas preciosas inflorescencias desprenden olores y sabores dulces y con sutiles matices a especias. Dado que el landrace original proviene de Afganistán y que las plantas de cannabis absorben los aromas de su entorno, es curioso cómo se sigue percibiendo un retrogusto a coníferas (juníperos, pinos y abetos) que, aunque de forma sutil, es claramente identificable. Como también es claramente reconocible ese toque a almizcle que con tanta frecuecia se da en el cannabis. Sus cogollos pueden llenarse tanto de tricomas que, en ocasiones y dependiendo del fenotipo, parecen estar cubiertos de nieve. Sin embargo, el olor no es demasiado “cantoso”; algo muy de agradecer para aquellos cultivadores que hacen de la discreción un asunto de absoluta importancia.

Dada su descomunal densidad floral y sus origen de zonas desérticas, es una planta con cierta sensibilidad a los hongos. Soporta muy bien la sequía; pero no el exceso de humedad. Tenlo en cuenta según el clima en el que estés si planeas cultivarla en exterior.

Sin embargo, esas propiedades organolépticas, tan discretas durante su cultivo, se pueden incrementar después de la cosecha mediante un buen curado. Un buen curado, tras un correcto secado, es siempre muy aconsejable y altamente beneficioso en todos los sentidos. Pero en el caso de la Northern Lights lo es todavía más, ya que todos esos olores y fragancias que resultan discretas durante el cultivo, son muy deseables a la hora de consumir la planta. Puesto que esta genética proviene de un entorno en el que predominan las coníferas y la tierra árida, un curado de, al menos dos meses. en una caja de madera de cedro o pino realzará esta deliciosa característica de la Northern Lights. Ese inconfundible olor a cedro rojo libanés y su sabor terroso, serán un verdadero placer para nuestros sentidos.

Le gusta el clima soleado mediterráneo. Resiste sin problemas las más altas temperaturas de los tórridos estíos peninsulares y encima nos recompensará con una cosecha particularmente abundante. Su morfología es compacta y algo achaparrada. No es muy alta; pero compensa su falta de estatura con lo compacto de su estructura (distancia intermodal corta) y la abundancia de sus flores. A finales de septiembre, incluso a mediados, dependiendo del fenotipo y clima, cosecharás una planta capaz de proporcionarte alrededor de 900 (incluso más) gramos de flores secas. Esta elevada productividad la hace muy deseable para cultivadores comerciales. La cantidad y la calidad son dos sellos de identidad de esta leyenda del cannabis.

En Ketama Seeds le hacemos homenaje a la Northern Lights con nuestras semillas autoflorecientes NORTHERN MOROCCO AUTO


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