Guía básica del cultivo de cannabis


Guía básica del cultivo de cannabis en exterior

Sigue estos sencillos pasos reflejados en nuestra guía básica de cultivo de cannabis y obtendrás una buena cosecha.

Antes de continuar, me gustaría dar unos consejos que te ayudarán a evitar los fallos que muchos principiantes cometen. No por sencillos son menos importantes. Son muchos los principiantes que los cometen, perdiendo así meses de esfuerzo, ilusiones y dinero.

Ante todo: ¡no seas tacaño! Me quedo perplejo cuando, continuamente, veo cómo principiantes se gastan una considerable cantidad de dinero en unas buenas semillas que después cultivan en un agujero que hacen en medio de su terreno o jardín. ¡Jamás cometas ese error! El punto más débil del cannabis es su sistema radicular. Sus raíces son débiles, en comparación con otras especies, y necesitan de un buen suelo; suelto y esponjoso. Ni utilices la tierra de tu jardín ni la compres en el chino. No compres la más barata. Hazte con tierra de calidad.

Para continuar, jamás cultives semillas cuyo origen no tengas absolutamente claro. Con demasiada frecuencia veo novatos que me dicen que están cultivando unas semillas que le ha dado un amigo que, a su vez, le regaló otro amigo. No saben ni la genética ni su estado de conservación. Las semillas de la mejor marihuana son bastante baratas si tenemos en cuenta la cantidad y calidad que se puede obtener si hacemos las cosas bien. No cometas errores elementales. Y ahora sí que comenzamos.

Hay tres tipos de cannabis: cannabis sativa índica, cannabis sativa sativa y cannabis ruderalis. Dejaremos el estudio del ruderalis para el final.

Todas las variedades son dioicas, es decir, poseen género macho y hembra. Y todas las variedades, a excepción de las ruderalis, siguen un ciclo vital en función del fotoperiodo que exista en cada fase. Germinan en primavera, crecen durante esta estación y hasta principios de Agosto. Y es finalmente a principios de este mes cuando entran en su fase final: la floración. La floración es la fase en la que se forman las flores, también llamadas cogollos, y dura hasta la muerte de la planta ya que el cannabis es una planta anual.

Todas las variedades de cannabis tienen sexo diferenciado. Es decir: tenemos machos y hembras. Las hembras son las que “colocan”, las que tienen propiedades psicoactivas. Por lo tanto, a no ser que seas un breeder (un genetista cultivador), te interesan las hembras exclusivamente.

Antes todas las semillas disponibles eran regulares. Es decir, te podían salir machos y hembras. Era una cuestión de suerte. Pero desde hace años se pueden comprar semillas feminizadas al ciento por ciento. Esto te da la garantía de saber que todas tus plantas te proporcionarán marihuana. Porque la hierba que sale de los machos no tiene efectos psicoactivo.

Si por cualquier motivo tienes semillas regulares, deberás estar atento y quitar los machos tan pronto los detectes. De no hacerlo así, estos polinizarán a las hembras. Una hembra polinizada se llena de semillas. Como no seas un profesional, esto no te interesa ya que una planta hembra llena de semillas pierde gran parte de su efecto psicoactivo. En cualquier caso, este artículo está dirigido a principiantes. Siendo principiante, te aconsejo comenzar a cultivar semillas feminizadas. Vamos fase a fase. Primero lo explicaremos tal y como sucede en la naturaleza para que te sea más fácil entender cómo se hace en interior con luces artificiales.

Fotoperiodo en el cannabis

El cannabis, a excepción de la genética ruderalis, depende de las horas de luz para desarrollarse en cada fase de su vida. Comienzan su vida en primavera y continúan creciendo mientras los días tengan las horas de luz adecuadas. Al llegar el mes de Agosto, en el hemisferio norte, al ser los días más cortos, la planta comienza, poco a poco, a desarrollar flores que después se convertirán en cogollos, que es lo que te fumas. Es decir, se dedican a crecer (fase de crecimiento vegetativo) cuando hay más horas de luz. Y se dedican a florecer (fase de floración) cuando disminuyen las horas de luz diarias. Y así hasta su muerte; aunque nosotros las cosechamos antes de que esto ocurra.

Híbridos

Como hemos dicho, hay que diferenciar entre cannabis índica y cannabis sativa. Las variedades índicas son de efecto más relajante, más narcótico. Y además, se cosechan bastante antes que las sativas. Por otra parte, son más productivas.

Las sativas puras se dan en los trópicos, en donde el fotoperiodo natural es de 12/12 por día. Es decir, cada día tiene 12 horas de luz y 12 de oscuridad. Si no vives en el Trópico, es muy difícil cultivarlas ya que para cuando haya menos de 12 horas de luz, ya será pleno invierno y las plantas se te congelarán.

Los periodos de floración son también muy largos. Por este motivo, los genetistas se han dedicado a la obtención de híbridos índica/sativa para obtener plantas que se cosechan en mucho menos tiempo que una sativa pero que siguen manteniendo sus propiedades psicoactivas.

Nunca germines tus semillas para plantar en exterior si la temperatura nocturna todavía es menor de 16 grados.

No te precipites, espera a mitad de la primavera o hasta que sea necesario y obtendrás los mejores resultados.

Germinación

Desde finales de Febrero hasta mediados de Junio puedes y debes germinar tus semillas. Para ello tienes dos métodos y en ambos el agua juega un importante papel. Pon agua en un vaso (procura que el agua no tenga cloro) y después echa en él las semillas. Verás que flotan. No es problema alguno.

Pasadas unas 24 horas, verás que muchas se han ido al fondo del vaso. Muchos tutoriales dicen que las que siguen flotando no sirven. Esto no es del todo cierto. Cuando alguna semilla permanece en la superficie, dale unos empujoncitos con un dedo y verás que la mayoría se hunden. Son semillas que no se habían hundido por tener algo de oxígeno en su interior. Pero tan pronto las ayudas con ese pequeño empujón, acaban por hundirse.

Pero, si aún empujándolas hacia abajo permanecen en la superficie, entonces son definitivamente inviables. Tíralas y sigue con las buenas.

Este es el primer sistema. Otros cultivadores optan por poner las semillas entre dos servilletas de papel o papel higiénico humedecido (humedecido no significa chorreando agua). Un día después, puedes pasar a la fase segunda de trasplante.

Tanto en la primera forma como en la segunda, es frecuente ver cómo comienza a aparecer sutilmente el principio de una raicilla. Es una gran señal.

Ten el sustrato preparado antes de trasplantar la semilla

Antes de poner la semilla que previamente has tenido humedecida durante 24 horas, es esencial tener el sustrato preparado en el lugar donde vayas a cultivar tu semilla. Una vez más nos encontramos ante varias opciones: maceta o tierra madre. En ambos casos es muy importante que el sustrato sea de calidad. Si no puedes pagar los precios de los sustratos que se venden en los growshops, al menos compra alguno bueno en tu vivero. Pero hay dos cosas a tener en cuenta:

A/ JAMÁS compres tierra en los chinos. Una tierra de cierta calidad no puede costar menos de 5 o 6 euros el saco de 50 litros. Hay uno que todos conocemos que cuesta 8 euros el saco y que es una maravilla. Es caro. Pero menos que los que encontramos en los grows.

B/ JAMÁS compres tierra en la que en la etiquete venga que está compuesta esencialmente de corteza de pino. Esta tierra es veneno para el cannabis.

C/ JAMÁS compres un saco de tierra que no contenga en el envase una etiqueta en la que se especifiquen todos los datos de interés: EC, PH, materia orgánica, N P K etc. Ninguna tierra de calidad omitiría esta información.

Debes tener el sustrato preparado antes de poner la semilla germinada en él. Preparado significa húmedo. Previamente lo has regado en abundancia y cuando el excedente de agua se retire, haz un agujero en el centro de aproximadamente un centímetro de profundidad y lo mismo de ancho. Pon la semilla, cúbrela y a esperar.

Si has optado por macetas, ponlas al sol, en su lugar definitivo. Si has optado por tierra madre, lo aconsejable es que hagas un agujero de unos 50 litros de volumen en la tierra (en algún lugar situado al sol) y después lo rellenes con un buen sustrato.

En ambos casos, en un par de días o algo más comenzarán a brotar las pequeñas plantas. Al principio serán tan solo un par de cotiledones que, poco a poco, irán convirtiéndose en pares de hojas.

Como las plantas en esta fase son tan pequeñas, con ese primer riego tendrás más que suficiente para días. Probablemente más de una semana. Jamás tengas el sustrato encharcado y riega cuando al menos, los primeros 3 centímetros del mismo estén secos. Es mucho peor pecar de exceso que de defecto.

Fase de crecimiento vegetativo

A partir de ese momento comenzarás a ver cómo tus plantas crecen. El crecimiento es exponencial, no aritmético. ¿Qué significa esto? Significa que las pequeñas plantas, al principio, van muy lentas. Pasan tres semanas y apenas ha crecido un palmo. Pero según pasa el tiempo, comienzan a crecer como locas. Si durante las tres primeras semanas crecieron un palmo, durante las tres siguientes crecen un metro. No os desesperéis al principio pensando que van demasiado lentas. Es lo normal.

Las plantas continuarán creciendo con suma rapidez hasta llegar a su siguiente fase, la floración. A partir de este momento, aunque crecerán, más o menos, dependiendo de las distintas genéticas, el crecimiento se frenará considerablemente.

Abonado. Durante la fase de crecimiento vegetativo tienes que abonar con un fertilizante específico. Los nutrientes más importantes que las plantas necesitan son los llamados macro nutrientes (también hay micro nutrientes). Los macro nutrientes son N (nitrógeno), P (fósforo) y K (potasio). Pues bien, en esta fase, las plantas necesitan ser fertilizadas con más N que P y K.

Por ejemplo, una solución de 7 – 5 – 5. Es decir, 7% de N, 5% de P y 5% de K. Pregunta en tu grow ya que, además de los macro y micro nutrientes, existen algunos productos que pueden ayudarte a conseguir una mejor cosecha.

Fase de floración

En el hemisferio norte las plantas comienzan a florecer a principios de Agosto. Al principio desarrollan unas preflores en las intersecciones de las ramas y hojas. Son unos pelillos blancos que, poco a poco, se irán convirtiendo en flores (cogollos), repletos de tricomas y pegajosa resina.

Los cogollos van haciéndose cada vez más grandes, hasta alcanzar su máximo. Después, simplemente comienzan a degradarse hasta la muerte de la planta.

Precisamente es tu labor cosechar las flores en el momento preciso, que es cuando mayor cantidad de THC (Delta 9 Tetrahidrocannabinol) contienen. El THC es el cannabinoide responsable del efecto psicoactivo, del “colocón”. Por lo tanto, es de gran importancia cosechar las flores en el momento álgido de su contenido. Para ello debemos fijarnos en los tricomas.

Normalmente, la mayoría de las semillas híbridas que se comercializan, suelen estar listas para su cosecha entre finales de Septiembre (las más índicas) y finales de Octubre (las más sativas). Sin embargo, la mejor manera de saber cuándo es el momento óptimo de THC es observando los tricomas, ayudándonos de una lupa de 50 aumentos. Son de precio muy razonable y accesible en todos los growshops.

Los tricomas, al principio, son de color blanco transparente. Después se convierten en blanco traslúcido. A partir de ese momento comienzan a ponerse de color marrón caramelo. Este es el momento clave. Porque no todos se ponen de este color al mismo tiempo. Cuando, ayudándote de lupa, veas que, más o menos, un 10% de los tricomas están de color marrón mientras que el resto aún permanecen blanco traslúcido, es el mejor momento. Corta tus plantas ese día y ponlas a secar.

Abonado. Co decíamos antes, el abonado en esta fase es diferente. Ahora necesita mucho más P y K que N. De nuevo te digo que debes consultar en tu grow sonbre el abono ideal. Normalmente un buen abono de floración tendría un N P K de 3 – 7 – 7, por poner un ejemplo. Pero recuerda que en tu grow podrás encontrar numerosas alternativas y ayudas. Ahí podrás ser ayudado.

Cosecha y manicura

Cuando cortas las plantas, la idea final es colgarlas a secar. Pero antes has de proceder a manicurarlas ; al menos unos mínimos. En efecto, tienes cortar, con tijeras, todas las hojas, grandes y medianas, para que no interfieran en el proceso de secado. Algunos manicuran hasta las hojas más pequeñas; las pegadas a las flores. Otros las dejan ya que suelen contener algunos tricomas que pueden ser extraídos posteriormente para sacar polen.

Secado

El secado ha de ser en un lugar lo más seco, oscuro y fresco posible. La luz contribuye a degradar el THC, y eso es lo último que deseamos. Como normalmente (en exterior) solemos cortar y secar las plantas con días aún templados, lo normal es que las plantas tarden en secarse entre 10 y 14 días. ¿Cómo saber si están perfectamente secas? Coge una rama fina y trónchala. Si se rompe secamente y produciendo un claro sonido de “crack”, el secado está completo.

Curado

Aunque no es imprescindible, el curado es más que recomendable. Consiste en guardar los cogollos ya secos en cajas de madera o de cartón. El aire debe poder circular, así que no se deben cerrar herméticamente. Gracias al curado, todos los aromas y sabores de tus flores se harán más perceptibles y, además, la marihuana será más suave al fumarla. No te hará toser ni te rascará la garganta.

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