Cannabidiol (CBD)


Antes de ahondar sobre el estudio de este cannabinoide del cannabis, hay que decir que es difícil explicar su esencia sin relacionarlo en mayor o menor medida con el THC, otro de los caannabinoides más relevantes del cannabis.

Por lo tanto, aunque esta información se basa en los estudios realizados por la ciencia sobre el CBD. A menudo aparecerá el THC en su redacción.

¿Qué es el cannabidiol (CBD)?

El CBD es uno de los varios componentes cannabinoides del cannabis. Todas las plantas de cannabis lo contienen, pero dependiendo de la variedad, su cantidad puede ser mayor o menor. Hay genéticas con alto contenido en CBD y otras tienen poco. Este factor es de suma importancia a la hora de establecer un equilibrio en el tipo de efecto que experimentaremos tras consumir la planta. De entre los distintos componentes del cannabis, los más conocidos y estudiados son los cannabinoides conocidos comoTHC, acrónimo de Delta 9 Tetrahidrocannabinol, y el CBD (Cannabidiol). Aunque ambos tienen demostradas funciones terapéuticas, el THC se ha relacionado más con el aspecto recreativo y espiritual del cannabis, mientras que el CBD ha sido empleado como medicina. Esta forma de aprovechar ambos cannabinoides no se basaba en estudios científicos, puesto que se sabe que el cannabis ya era una planta utilizada por el ser humano desde hace más de 5000 años y en aquella época no se disponían de laboratorios ni logística rigurosa para tal fin. Precisamente por esto, es todavía más interesante ver cómo la observación, como método empírico de estudio, confirmaba lo que tanto tiempo después la ciencia ha confirmado fehacientemente.

Como ya hemos dicho, la interactuación de ambos cannabinoides determina el tipo de efecto que sentiremos. Podríamos decir que el THC es el acelerador del “viaje”, mientras que el CBD hace de freno, de moderador. Por este motivo, podemos encontrarnos con una variedad que, aún conteniendo una cantidad moderada de THC, puede producirnos un gran “colocón” si su contenido de CBD es muy bajo. Esto es así porque no disponemos de ese “freno” que es el CBD. Por el contrario, también puede darse el caso contrario. Una planta con un altísimo contenido de THC que, sin embargo, no produce un efecto psicoactivo demasiado potente ya que su porcentaje de CBD es también muy alto. En definitiva, todo el asunto del efecto psicoactivo del cannabis es una cuestión de equilibrio entre THC y CBD. Esto en cuanto a efecto psicoactivo. Pero, como se sabe, ambos cannabinoides tienen, además propiedades medicinales. Vamos a abundar en el tema del CBD.

En la actualidad, es el CBD el cannabinoide al que se le atribuyen mayores beneficios terapéuticos que, además, apenas tiene efectos secundarios negativos para el organismo. Nuestro organismo lo tolera muy bien y se beneficia ampliamente de sus numerosas propiedades curativas y/o paliativas.

Propiedades terapéuticas del CBD

Antiinflamatorio
Analgésico
Neuroprotector
Anticonvulsivante
Antioxidante
Anti – náusea y antiemético
Antitumoral
Ansiolítico
Antipsicótico
Reductor de la apetencia por heroína, cocaína y alcohol
Inmuno – modulador
Semejante espectro de propiedades terapéuticas no pasó desapercibido entre la comunidad de médicos y científicos. Por lo tanto, vamos a enumerar algunas de las patologías en las que se emplea el CBD, bien como cura, bien como paliativo de los síntomas y/o el dolor.

Enfermedades en las que se emplea CBD

Epilepsia
Enfermedades neurodegenerativas tales como el Alzheimer, Parkinson y Esclerosis múltiple
Dependencia químicos
Trastorno autista
Enfermedades inflamatorias crónicas como la poliartritis crónica, enfermedad de Crhon, enfermedad inflamatoria intestinal
Acompañamiento de la quimioterapia
Tratamiento antitumoral
También en ocasiones, y dependiendo de la legislación, puede ser recomendado como suplemento alimentario.

Potenciales efectos negativos del CBD

Estos efectos adversos no siempre se dan en los pacientes. En cualquier caso, son moderados y desaparecen tan pronto se abandona el tratamiento. Los más recurrentes son:

Cansancio
Somnolencia
Sequedad de boca
Cefaleas
Mareos
Disminución del apetito

El sistema endocannabinoide humano

El sistema endocannabinoide es el sistema del organismo humano responsable de la comunicación entre el cerebro y el cuerpo. Tiene un gran impacto en determinadas funciones de los sentimientos, el estado de ánimo, el dolor y el movimiento.

Antes de proseguir, es importante hacer una distinción entre los exocannabinoides y los endocannabinoides.

Los exocannabinoides son los cannabinoides que proporcionamos a nuestro organismo desde el exterior. Por ejemplo, cuando consumimos cannabis. Los endocannabinoides son los cannabinoides que se dan de forma natural en nuestro cuerpo.

En el cuerpo humano existen numerosos receptores endocannabinoides. Dependiendo del lugar del cuerpo en el que estén ubicados, ejercerán una acción diferente en el organismo. Algunos receptores se encuentran en el cerebro, otros en las glándulas y otros en las células inmunes. En cualquier caso, la función de todos ellos es el mantenimiento del equilibrio interno del funcionamiento del cuerpo. Lo que se conoce como homeostasis.

En nuestro cuerpo hay dos tipos de receptores cannabinoides: CB1 y CB2. Los más importantes son los que se encuentran en el cerebro y en el sistema inmunológico. Cuando consumimos cannabis, los cannabinoides que proporcionamos a nuestro cuerpo de forma exógena, pueden unirse a los receptores endógenos y alterar y cambiar el funcionamiento de nuestro organismo.

Funcionamiento del sistema endocannabinoide

Las neuronas de nuestro cerebro se comunican entre sí mediante el envío de mensajes a través de unas sustancias químicas conocidas como neurotransmisores. Estos neurotransmisores se liberan mediante una célula nerviosa y el mecanismo de comunicación entre las neuronas se conoce como sinapsis. Los neurotransmisores se unen a un receptor específico ubicado en una neurona próxima. El sistema endocannabinoide favorece la comunicación entre las células.

Los cannabinoides son los productos químicos que activan los receptores. Los cannabinoides limitan la cantidad de neurotransmisor que se libera en el organismo y, por consiguiente, afecta a la transmisión y recepción del impulso nervioso.

La importancia de los cannabinoides en nuestro organismo

¿Qué productos ejercen más efecto sobre nuestro sistema endocannabinoide? Los cannabinoides CBD y THC. Aunque, como decimos, nuestro organismo produce por sí mismo cannabinoides. Los endocannabinoides más estudiados son los llamados anandamida y su 2 – araquidonoilglicerol ( 2 – AG).

Los cannabinoides exógenos provienen del cannabis ( fitocannabinoides) y los más conocidos son el THC y el CBD. Ya está demostrado que ambos tienen una importante utilidad terapéutica.

Cuando consumimos cannabis y, por lo tanto, introducimos en nuestro cuerpo fitocannabinoides (CBD y THC entre otros), éstos trabajan con nuestros propios endocannabinoides. Por lo tanto, la actividad que de forma natural ejercen nuestros endocannabinoides, no se ve afectada por el uso exógeno del CBD y/o el THC.

El impacto e importancia de los cannabinoides en nuestro organismo es enorme. Como ya hemos explicado, aparte de los que nuestro cuerpo produce de forma natural (los endocannabinoides), también se pueden emplear de forma muy positiva para nuestra salud los dos grandes cannabinoides del cannabis: el CBD y el THC.

Desgraciadamente, la demonización del cannabis y su consecuente ilegalización, ha contribuido al retraso de su estudio por parte de la comunidad médica y científica. De no haber sido por la intuición y sentido de la observación de eminencias como el Doctor Raphael Mechoulam, Miguel Guzmán o Cristina Sánchez, entre otros, estaríamos todavía más lejos de descubrir el enorme potencial de los cannabinoides y del sistema endocannabinoide de nuestro organismo. De entre todos ellos, destaca el llamado “padre del cannabis”, el profesor Raphael Mechoulam; especialmente por haber conseguido aislar el cannabinoide THC. Además, sus estudios sobre el tema están absolutamente exentos de prejuicios ya que jamás ha probado el cannabis. Sus estudios se basan en el rigor científico exclusivamente.

Insistimos en esta circunstancia porque en el sector cannábico sobran demasiados “visionarios” que pretenden hacernos creer que la marihuana es la panacea de toda dolencia y que su uso es completamente inocuo para la salud. Esto es una falacia basada en la ignorancia. El consumo de cannabis tiene muchas aplicaciones terapéuticas. Pero también tiene efectos adversos.

Raphael Mechoulam

Está considerado una eminencia mundial en el estudio de la química médica del cannabis. Fue el primer científico que aisló y determinó la estructura y síntesis total de la molécula Delta 9 – tetrahidrocannabinol (THC), que es el principal ingrediente psicofactivo de la marihuana. Igualmente fue pionero en el estudio del sistema cannabinoide del cuerpo de los mamíferos.

Otro de sus proyectos condujo al aislamiento del endocannabinoide anandamida. Según Mechoulam, el CBD puede:

Inhibir el inicio de diabetes tipo 1 en ratones y también que
Tiene propiedades antipsicóticas en el tratamiento de la esquizofrenia.
Descubrió hallazgos que apuntan hacia los beneficios en el tratamiento de la epilepsia intratable, artritis reumatoide, trastornos neurodegenerativos y las náuseas. E incluso, aunque de manera anecdótica,
La evidencia apunta hacia el efecto beneficioso del trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Mechoulam criticó el sistema legal federal de los EEUU que clasifica el cannabis como sustancia prohibida, alegando que sería necesaria una mayor flexibilidad para conseguir que un mayor número de pacientes se beneficiaran del uso del CBD. Asegura sin reservas que el CBD no es tóxico ni adictivo y que, en su opinión, podría ser de gran utilidad en el tratamiento de la diabetes tipo 1 sin que su uso conllevara efectos secundarios.

Pero también afirma que aún es necesario realizar muchos más estudios sobre los potenciales beneficios del cannabis y lamenta que las multinacionales farmacéuticas no se muestren dispuestas a desembolsar el considerable capital necesario.

Otra de las grandes eminencias internacionales en el estudio de las propiedades del cannabis es el catedrático de Bioquímica y Biología molecular de la Universidad Complutense de Madrid (España), Dr Manuel Guzmán.

Manuel Guzmán

Su especialidad, tras casi 20 años de investigación, es el tratamiento con cannabis del cáncer y enfermedades neurodegenerativas.

En realidad, sus conclusiones científicas en relación al uso terapéutico del cannabis, son las mismas que las de Mechoulam y otros académicos. Recordemos algunas de estas enfermedades y(o patologías que se pueden tratar con cannabis.

ES un analgésico eficaz ( debido al CBD)
Inhibición de vómitos y náuseas (quimioterapia)
Ayuda a controlar aspectos motores (esclerosis múltiple, movimientos involuntarios, espasmos )
Incrementa el apetito (enfermos de SIDA, enfermos de cáncer)
Y se ha demostrado que el CBD es un cannabinoide especialmente eficaz para combatir la epilepsia.

No obstante, el Dr Guzmán afirma que “el cannabis no puede ser considerado la poción mágica”. Tiene propiedades terapéuticas muy importantes; pero también efectos negativos. Como en todo estudio serio, se ha confeccionado una lista sobre el balance entre los aspectos positivos y los negativos. Los efectos no deseados están relacionados con la psicoactividad del THC. Sin embargo, esta adversidad es muy bien tolerada por los pacientes. Por otra parte, se sabe a ciencia cierta que el cannabis apenas tiene toxicidad. Nunca se han reportado episodios de sobredosis ni muertes como consecuencia del uso del cannabis. Por otra parte, el efecto psicoactivo del THC se puede regular e incluso suprimir con plantas que contengan altas concentraciones de CBD.

El cannabis es una planta no neurotóxica. Es decir: no daña las neuronas. Algo que no puede decirse de sustancia legales como el alcohol y el tabaco. En este sentido no está de más recordar las palabras dichas por el profesor Guzmán en una entrevista.

“Vivimos en un mundo condicionado por eventos históricos. guerras de mafias e intereses económicos donde drogas neurotóxicas como el alcohol y el tabaco se han hecho legales. Es una pena que una planta con tantas propiedades y efectos terapéuticos como el cannabis sea criminalizada de esta manera”.

Desde luego, no se puede tener más razón. Hay que ser de mente muy obtusa para prohibir el cannabis en países donde el alcohol y el tabaco son legales.

Cristina Sánchez

No podemos cerrar esta lista de eminencias sin mencionar a la doctora Cristina Sánchez: investigadora y profesora de bioquímica de la Universidad Complutense de Madrid (España). Sus estudios se han centrado, sobre todo, en el uso del cannabis como terapia contra el cáncer.

Tras más de 15 años investigando sobre los efectos antitumorales de los cannabinoides, su trabajo ha experimentado una gran difusión desde su exposición sobre la teoría del suicidio de las células tumorales; fenómeno conocido como apoptosis. Vamos a extraer algunos retazos de su última entrevista.

Pregunta – ¿Qué ratio de THC: CBD es mejor para el tratamiento del cáncer?

Cristina Sánchez – No existen evidencias demostrada de que el cannabis cure el cáncer. Pero las investigaciones realizadas en laboratorio parecen indicar que sí.

Aunque se ha hablado mucho de las variedades de cannabis con ratio 1:1 de THC y CBD, lo cierto es que cada paciente puede necesitar un ratio diferente y, además, cada cáncer es diferente. En casos de glabiostoma es mejor un ratio superior de THC. En casos de cáncer de mama es mejor un ratio superior de CBD.

P – ¿La existencia de receptores de cannabinoides implica que se puede destruír esa célula exponiéndola a cannabinoides?

CS – No siempre. Pero sí en determinados casos. Por ejemplo, en el cáncer de mama las células tumorales tienen abundantes receptores CB1 y CB2, mientras que las demás células no hay evidencia del receptor CB2. La existencia de este receptor en las células malignas parece ser la causa de que se suiciden. Sin embargo, también hay otros casos como los neuroblastomas (tumores en las células nerviosas) que solo tienen receptores CB1 y se mueren con la presencia de cannabinoides. Mientras que las neuronas, que también tienen receptores CB1, no mueren por efecto de los cannabinoides. Es decir, la existencia de receptores no garantiza que los cannabinoides maten la célula.

Con esta entrevista finalizamos el reportaje sobre el CBD. No obstante, pensamos que aún quedan muchos estudios que realizar. Y para ello, es importante actualizar la actual legislación en materia de cannabis. Contar en España con dos de las mayores eminencias en este sector es un motivo de orgullo y esperanza para seguir adelante.

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