México decide legalizar el cannabis


La producción, venta, consumo, autocultivo y exportación de cannabis serán legales en semanas en México

El gobierno de México ha presentado una nueva ley que contempla el cultivo, venta y consumo de cannabis que en breve será disfrutada por todos esos miles de usuarios que hasta este momento eran considerados delincuentes. Sin lugar a dudas, estos usuarios no olvidarán el cambio de aires de este principio de 2019.

90 años de férreo prohibicionismo tocan a su fin tras una ardua lucha para demostrar la utilidad científica del cannabis. El mercado de este gran país no quiere quedarse atrás en esta excelente oportunidad comercial que con la inclusión de México, el mapa de la legalización se extiende por toda Norte América.

Cultivar, producir, comprar y consumir marihuana en México dejará de ser ilegal en muy poco tiempo. El grupo parlamentario Morena, liderado por el actual presidente electo de la nación, Andrés Manuel López Obrador, presentó el pasado jueves una iniciativa de ley en el Senado que legisla estas actividades relacionadas con el cannabis. Dado que su partido goza de mayoría en el Congreso, la ley en breve comenzará su vigencia.

“Lo correcto es que el Congreso la apruebe en el primer periodo de sesiones o en el segundo periodo de sesiones de esta legislatura; es decir, de febrero a abril. Eso sería lo ideal, que no pasara de esa fecha”.  Ha afirmado Fernando Belaunzarán, ex diputado y promotor de la nueva ley. Es decir, que el cannabis podría ser legalizado en cuestión de días.

Ya se veía venir. Antes de esta nueva ley, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), el máximo órgano mexicano de regulación sanitaria, ya había autorizado la comercialización de productos elaborados con cannabis tales como alimentos, suplementos y cosméticos.

En entrevista con la prensa, Julio Sánchez y Tépoz, presidente del mencionado organismo, presentó una lista con los primeros 38 productos derivados del cannabis que ya desde ese momento se podían comercializar. Aquella decisión se calificó de histórica y marcó el final del prohibicionismo.

En la misma línea, Olga Sánchez Cordero, futura ministra de Interior en el actual gobierno de López Obrador, al presentar el proyecto en el Senado declaró:

“Tenemos que replantear la política de drogas en nuestro país. Es momento de cambiar, porque siempre ha sido un discurso polémico. El combate frontal al narcotráfico a través de las armas solo ha producido más muertes en nuestro país. No estamos a favor de la liberación absoluta de las drogas, sino de la regulación del cannabis”.

Desde ese momento, siete empresas gozaron de permiso para la comercialización de distintos productos derivados del cannabis. Pero ninguna de ellas podía vender productos que sobrepasen el mínimo legal de THC. Son productos a base de CBD. Con la nueva ley esto cambiará drásticamente y los ciudadanos mexicanos tendrán acceso legal al cannabis, sin restricciones en cuanto a THC.

Ya se habían producido varios casos en los que la Corte Suprema de Justicia de la Nación había dictado sentencia a favor de ciudadanos que veían vulnerados sus derechos a desarrollarse como persona, a consecuencia de diversos artículos de la Ley General de Salud. De esta manera, se estableció una jurisprudencia contundente que ahora da pie a esta nueva situación legal. En consecuencia, la iniciativa de Morena comienza a regular el mercado del sector cannábico.

La Ley General para la Regulación y el Control del Cannabis es la lógica reacción a las diferentes políticas prohibicionistas que durante nueve décadas han imperado en el país. En México, la producción y tráfico ilegal de cannabis han sido el constante punto de conflicto entre gobierno y los carteles de las drogas. Una guerra en la que los carteles iban ganando. Sin embargo, con la legalización del cannabis en México y toda Norte América, las mafias han perdido una importante baza de financiación de sus actividades. México se estaba convirtiendo en un “narco estado”. Con la eliminación del cannabis de la lista de sustancias prohibidas, se espera un importante descenso del crimen organizado en torno a las drogas.

Sánchez Cordero explica que la nueva ley abarca todas las posibilidades en cuanto a producción, consumo, exportación y demás usos del cannabis.

En relación al autoconsumo, la nueva legislación permite a los mayores de edad llevar hasta 30 gramos de marihuana y cultivar hasta 20 plantas. Los ciudadanos podrán cosechar hasta 480 gramos de flores secas por año.

Lógicamente, se ha previsto la aparición de cooperativas de cultivo, cuyo número de socios no podrá superar los 150. Y cada cooperativa podrá cosechar 480 gramos por cada socio, al año, mientras que los usuarios están autorizados a fumar en público, con normas muy similares a las ya establecidas para el tabaco. Se condena la venta a menores y se permite el cultivo y producción para su venta, siempre que se saquen la correspondiente licencia. La Ley también regula todo lo relativo a la elaboración de productos cannábicos para uso industrial, médico y terapéutico.

Ahora, otra de las cuestiones más relevantes es el estatus de los presos encerrados por cannabis. Según información aportada por Morena, el 62% de los reclusos de México en 2012, estaban en la cárcel por delitos contra la salud: narcotráfico. De ellos, casi el 60% estaban en prisión por temas relacionados con la marihuana. Tan solo en 2011, en México había 1.509 reos por simple consumo sin propósito de tráfico.

Otra importante cuestión es quiénes podrán acceder a las licencias y quién se beneficiará de los impuestos. La opinión del académico Froylán Enciso, respetado experto en política de drogas, la ley debería compensar a aquellos campesinos que han cultivado cannabis los últimos años y han sido acosados por las autoridades. “Ellos deben obtener las licencias. En cuanto a los impuestos, deben ser destinados a la mejora del bienestar social”, declaró en entrevista televisada.

Parece que cada vez más países optan por la legalización de una sustancia que, según la OMS, no causa ninguna muerte, mientras que el legalizado y hasta bien visto alcohol, produce casi medio millón de muertos al año. Son cifras relativas al consumo directo de ambas drogas. Sin duda esta nueva ley es un paso adelante en relación a los derechos individuales y un varapalo para los cárteles de un país con miles de asesinatos, producto del tráfico de marihuana.

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